lunes, 5 de enero de 2015

Suicide Room.

Sala Samobójców (Suicide Room)












































Dirección: Jan Kamosa
Protagonistas: Jakub Gierszal
Roma Gasiorowska
País: Polonia
Año: 2011.

Suicide Room es una de mis películas favoritas por muchos motivos y esta tarde después de leer un capítulo más de La Letra Escarlata necesitaba desconectar de una narrativa tan sólida y compleja. La última vez que la había visto no la había borrado de descargas y cada día que encendía el portátil me decía que la necesitaría volver a ver.
La he vuelto a ver en este domingo tranquilo, como he dicho antes necesitaba despejar la mente y la verdad, mi disco duro suplicaba algo de espacio.

La película empieza con escenas de la ópera de Der Doppelgänger mientras vamos recorriendo por la vida de Dominik Santorski.
Sus padres se concentran tanto en sus carreras profesionales que apenas conocen a su propio hijo. Vemos como ambos viven estresados todo el día y al llegar a casa siguen sin desconectar, dejan a su hijo en segundo plano en todo momento. A Dominik parece no importarle.
Os recomiendo ver la película antes de leer más ya que podría estropearos todo el argumento.
He dividido la reseña en cuatro partes para que la transición que tiene la personalidad de Dominik sea apreciable. 


Primera etapa.
Pocos días ante de su graduación, Dominik encuentra a sus amigos viendo un vídeo, de una comunidad que se llama habitación suicida, en su portátil en el que una chica aparece automutilandose, él ni siquiera presta atención y abre una nueva pestaña para buscar una página web de vestidos, sus amigas aún no saber qué llevar. Dominik no destaca por ser popular ni nada parecido, hace lo que tiene que hacer y cuando tiene que hacerse. Tiene amigos, alguna chica se interesa por él y Dominik intenta ser recíproco. Nos dejan verlo de una manera sosegada casi serena pero en ningún momento feliz.
Los exteriores en los que graban, a mi parecer, denotan su estado de ánimo.


El mismo día qué Dominik ojea vestidos con unas amigas va a recoger su traje para la fiesta de graduación, en la oficina de su madre, esta, al estar reunida le dice que no puede hablar porque está en ocupada y que espere afuera. Aburrido de esperar, Dominik saca su portátil de la mochila y lo enciende, para su sorpresa el vídeo que había ignorado antes sigue abierto en una pestaña y presa del aburrimiento lo abre con indiferencia.
Le disgusta lo que ve, no lo aprueba, no lo acaba de entender. Deja con comentario debajo:
Mundo abierto, heridas cerradas.




Segunda etapa.
En la fiesta de la graduación, un grupo de amigos junto con Dominik están pasando un buen rato, bebiendo cerveza y fumando tabaco. Entre risas y música, una de las chicas está explicando una experiencia lésbica que tuvo hace tiempo, Alexander dice que no le cree, que lo pruebe dándose el lote con alguna de las chicas. Esta acepta con la condición de que él se enrolle con Alexander, el también acepta.

Los días siguientes nos los muestran como si la vida haya obtenido un nuevo color, a mi me gusta llamarlo la calma antes de la tormenta. Alexander manda señales a Dominik, como si estuviese interesado en él. Los dos hacen karate extraescolar y en una de las sesiones en las que les toca trabajar juntos ocurre un incidente.
A partir de aquí Dominik explota y en el camino de vuelta a casa se ve envuelto en una pelea, de la cual no sale favorecido.


Me gusta como sucede la siguiente escena, Dominik está en el sofá viendo sus heridas mientras su padres discuten alrededor sobre si deberían conseguir un abogado o no, están de acuerdo en que sí pero caen en la cuenta de que ninguno de los dos puede porque están demasiado ocupados, se enzarzan en una pelea sobre quién tendría que llamar al abogado y terminan saliendo se del tema de nuevo.
Es como se suele decir, estás rodeado de tantas personas y aún así te sientes solo.


Alexander había explicado a todos sus amigos en la red el incidente que habían tenido, la gente reaccionaba burlándose incluso haciendo parodias en internet, cada vez dándole más importancia de la que merece.


Tercera etapa.
Llegados a este punto Dominik necesita escapar de todo lo que le rodea, la chica que se automutilaba en el vídeo contacta con Dominik por su comentario y le envía una sola frase, Estoy sangrando, levemente viviendo.
Él responde, Estoy viviendo, levemente sangrando.
Esta parte es muy importante, estamos en un punto definitivo, la parte que tiene esperanzas de Dominik está levemente viviendo, tal como él lo escribe, y unas heridas que él ni siquiera conocía están empezando a sangrar.
Sylvia, la chica del vídeo, le invita a que se una a ella a un juego virtual donde pueden conocerse. Dominik establece una relación con Sylvia, al menos eso cree él, pero ella no busca ningún tipo de amistad, quiere morir, todos en la comunidad con la que se junta en este mundo virtual quieren morir, aún no lo han hecho simplemente, tal y como lo dice ella, porque no han encontrado la fuerza de voluntad necesaria.



En una de las funciones de ópera a las que acude con los amigos de sus padres, Dominik confiesa delante de todos que es homosexual; sus padres se acuerdan de que tienen un hijo y dejan ver que están muy enfadados, declarando que no les importa que sea homosexual pero sí que vaya difamandolo  con los demás.


Última etapa.
Los padres de dominik comienzan a ver el problema qué tanto han pasado por alto, Dominik ha dejado de asistir a clase y se ha aislado del mundo exterior en su habitación donde solo pasa conectado al juego de realidad virtual y apenas sale para comer. Sus padres intentan comunicarse más con él para ayudarle pero parece ser que las cartas han cambiado y ahora él es quien que pasa de ellos.  


Finalmente Sylvia y Dominik se dan cuenta de que el mundo está lleno de tristeza y deciden suicidarse juntos. Cito textualmente:


No queríamos que acabara así.
Queríamos vivir.
El mundo está vacío de amor.
El mundo está muriendo.
El mundo no nos merece.
Por eso nos vamos.
Vosotros os estáis matando poco a poco,
sin ni siquiera saberlo,
vosotros estáis también en la habitacion suicida.


Llegando al final de la película Dominik consigue un frasco de pastillas y las ingiera todas, en el lavabo de una discoteca. El alcohol y las pastillas le ponen en un estado de trance, haciéndole olvidar todos los malos momentos y por primera vez en la película lo vemos sonreír, pasarlo bien, inconscientemente feliz.
Dejamos por un momento esta escena y volvemos a la Sala Suicida, unos días en el futuro, la madre de Dominik entra en el juego con él personaje de su hijo y les confiesa a los amigos de su hijo que este se ha suicidado y que creía necesario que ellos lo supiesen, sobre todo Sylvia quien al final se había tirado atrás con la idea de suicidarse.




Última escena. Vemos los últimos momentos de Dominik desde un vídeo que una pareja que se encontraba con Dominik en el lavabo grabó.
Dominik se da cuenta del error que ha cometido y ve con claridad la verdad que había olvidado, no quiere morir, nadie quiere morir; vemos como intenta auto inducirse el vómito pero es imposible, las pastillas ya se han disuelto en la sangre. Las heridas han sido abiertas.
El vídeo pasa a ser otro más en la comunidad de la sala suicida.


Después de limpiarme las lágrimas me gustaría destacar lo bien estructurada que está una historia tan sencilla, los diseños gráficos que utilizan para el juego ficticio de la película y la habilidad de hacerte llorar con unas cuantas escenas.
Si eres una persona demasiado sensible no os recomiendo ver esta película, si creéis que seréis capaces de soportarlo adelante. 

Canción a destacar: Adam Walicki -- Romans y Wet Fingers -- Turn Me On


Puntuación; 8.5

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