domingo, 18 de enero de 2015

La Letra Escarlata, adulterio en el sigo XIX.









































La Letra Escarlata, por Nathaniel Hawthorne.


Hace un mes en una de las quedadas que suele organizar Gloria de The Mortal Instruments Spain tuve la suerte de encontrar clásicos en el fnac por 3,50€, no se si ya los tenían de antes pero nunca los había visto. No podía desaprovechar esa oportunidad así que sí, me llevé unos cuantos, suficientes como para leer uno al mes, de aquí que haya decidido hacer el reto de los 12 clásicos.
Son libros de la colección Wordsworth Classics, publicados con la finalidad de incitar a leer clásicos a precios muy asequibles.


Reseña:
Lo primero que te llama la atención al ponerte a leer esta novela es su vocabulario, más aún si es en inglés que es como lo leí yo y si acabas de leer algún libro juvenil, vamos a poner como ejemplo Delirium de Lauren Oliver, la transición de narrativa obviamente es brutal y agobiante.
Cada vez que ponía La Quinta Ola de lado y cogía La Letra Escarlata necesitaba un momento para dejar la mente en blanco, olvidarme de Nugget y la integridad de su oso, y concentrarme a fondo en Hester Prynne.
Es una lectura con un vocabulario intenso, pese a que la historia en sí sea sencilla.
Por una parte vemos como la sociedad de esta época reacciona en esta situación, por otra como sufre Hester porque ella misma decide que se merece toda la crueldad que pueda encontrar.
No ha dejado de parecerme ni por un momento peculiar (y exagerada) la forma en la que trata el pueblo a esta pobre mujer y a su hija por un pequeño desliz, que en la época actual la infidelidad se da cada dos por tres, pero dado que los hechos tienen lugar en el sigo XIX es comprensible que traten el adulterio como el mayor de los crímenes.
En resumen, he disfrutado mucho de la novela, ha sido más fácil de leer de lo que me pensaba, sin duda esto solo ha servido para tener más ganas de ponerme con el segundo clásico que será Grandes Expectaciones de Charles Dickens.
Si no tenéis la más mínima intención de leer La Letra Escarlata he ido resumiendo capítulo por capítulo para que os adentréis un poco más en la historia, si por lo contrario estáis interesados en adquirir el libro deberíais de dejar de leer justo aquí.

Capítulo a capítulo. (Spoilers)

La puerta de la prisión.
La novela empieza describiendo a una multitud de hombres barbudos y mujeres estaban reunidos a las puertas de un edificio de madera, la cárcel de esa pequeña ciudad descrita como Boston en el siglo 17. El autor nos habla de un rosal situado justo al lado del portón de la cárcel, diciendo que ofrecían su fragancia y delicada belleza al prisionero antes de entrar y al criminal condenado cuando saliese hacia su perdición.
Antes de acabar el primer capítulo el autor se disculpa diciéndonos, no puedo hacer nada más que arrancar ese rosal y ofrecerlo a los lectores, espero que sirva para simbolizar un bonito florecimiento qué encontraréis en el camino o para aliviar la oscura conclusión de una historia sobre la fragilidad humana y el dolor.


El mercado.
Todos los ojos están situados en el gran portón de la cárcel, los viandantes que pasan por delante especulan sobre qué podría ser y cúal sería el castigo.
Una mujer de hombros anchos con un busto bien desarrollado y mejillas rubicundas aparece delante del gran portón, Hester Prynne, llevando en sus brazos a su hijo de tres meses.
Una dama pregunta a las amas de casa, que se han ido congregando entre la multitud, qué piensan sobre los rumores que han ido circulando sobre esta mujer. Otra mujer comenta qué los jueces tienen miedo de Dios pero aún así son bastante compasivos, y que por lo menos tendrían que marcar la cabeza de Hester Prynne con hierro caliente, sigue argumentando que no serviría de nada, que pusieran lo pusieran en el cuerpo de Hester, esta lo taparía con un broche y saldría a la calle tan valiente como antes. Una tercera mujer añade que eso no importa, el remordimiento de lo que ha hecho siempre lo llevará en el corazón.
Cuando Hester Prynne queda totalmente expuesta delante de la multitud, se puede por fin apreciar la letra A bordada en una elaborada tela roja con adornos de hilo dorado.
Se describe a esta letra escarlata con tanta fuerza que parece ser capaz de sacarla de cualquier relación con la humanidad y encerrarla en su propia esfera.


El Reconocimiento.
Un desconocido qué es nuevo en la ciudad se ve interesado por Hester Prynne, le pregunta a un habitante porque toda la ciudad está pendiente de esta mujer y le explica qué Hester Prynne ha sido acusada de no ser fiel a su marido, un inglés culto que había enviado a su mujer a Boston para ocuparse de algunos asuntos.
(Una cosa que me sorprendió es que para ser una novela sobre la ilegitimidad, nunca se llega a usar la palabra adulterio, sino que se solo se da a entender.)
Llevan a Hester a una especie de plataforma donde cargan la responsabilidad de su alma yace en las manos del reverendo Sr Dimmesdale, un clérigo llegado de una universidad inglesa.
El Sr Dimmesdale interroga a Hester sobre quien es la otra persona con la que ha cometido tal pecado, le implora delante que lo confiese, qué tal vez puedan quitarle la letra escarlata del pecho; pero Hester se niega empecinadamente a delatar a la otra persona, responde que ya es tarde porque la letra A está demasiado marcada y ella misma se encargará de alargar la agonía de la otra persona como la suya misma. Debido a su tozudez la llevan de vuelta a prisión.


La Entrevista.
En la prisión, viene a visitarla su marido, Roger Chillingworth, pese a que no se identifica como mal hasta avanzar un poco más en la historia, hace una especie de trato con Hester. Su marido no se empeñara a buscar el amante de su mujer para  y ella no revelará a la gente que él es su marido, debido a que no quiere conocer el deshonor de ser marido de una mujer desleal.


Hester Y Su Aguja.
El plazo establecido de encarcelamiento llega a su conclusión. Hester decide qué ahí donde ha cometido su pecado es donde tiene que pagar su castigo, por eso se muda a una pequeña cabaña de paja, a las afueras del pueblo, apartada de cualquier otro habitante.
Algunos niños que aún no entendían porqué Hester había sido privada de toda caridad humana, se acercaba a las ventanas de su cabaña donde veían como cosía o cosechando en su modesto jardín. Siendo la persona más solitaria en el mundo y sin ninguna alma qué tenía compasión por ella encuentra una manera a través de sus habilidades por cocer para abastecerse de comida. La misma letra ‘A’ que llevaba en el pecho era una de sus obras, cocida en seda y oro. Comienza a trabajar para actos públicos, en la decoración de funerales, ropas para bebés, hasta incluso cose un velo para una novia. De alguna manera comienza a comunicarse con una parte de la sociedad, pero no es suficiente. Sigue sintiéndose que no pertenece a ese mundo, se describe a ella misma como un fantasma que habita en su propia esfera.


Pearl
Comenzamos a conocer más a la hija de Hester Prynne. Ha habido un avance cronológico entre el capítulo anterior y este, el bebé de Hester, Pearl, ha florecido para convertirse en una preciosa flor inmortal. Su nombre no tiene intención de expresar su aspecto, obtiene este nombre debido a que Hester tuvo que pagar con todo lo que ella tenía, (su vida, su dignidad) para concebir a su hija. Sabe que el corazón de su hija está iluminado por el resplandor de la mañana pero tiene miedo de que más tarde en la existencia terrenal este, esté dominado por la tormenta.
Cuando Pearl es lo suficientemente grande como para correr, la curiosidad sobre quién es su padre despierta en ella. Hester no sabe como responder a la pregunta, dado que ella misma se encuentra en un laberinto de dudas.


La Sala del Gobernador/ La niña duende y el Ministro.
Hester acude a la mansión del Gobernador Bellingham con el encargo de unos guantes bordados a mano para ser llevados en una gran evento.
De camino a la ciudad, un grupo de chicos reconoce a la mujer de la letra escarlata junto con su hija y propone en voz alta tirarles barro, Pearl responde con gritos y gestos amenazantes antes de lanzarse a por ellos como si fuese una peste infantil, la fiebre escarlata, que tenía la misión de castigar los pecados de las generaciones vinientes.
En la mansión del ministro se propone que la hija de Hester Prynne se inicie en la religión cristiana, lejos de su madre. Pero Hester pide ayuda al Ministro Dimmesdale, y este la apoya.


La sanguijuela/ La sanguijuela y su paciente.
El reverendo Dimmesdale parece estar enfermo y acepta la ayuda de un hombre culto que es nuevo en la ciudad, Roger Chillingworth, el marido de Hester que pese a que hizo una promesa a su infiel mujer el día de su juicio, busca venganza.


Entrevista a un corazón/ La vigilia del Ministro
El reverendo Dimmesdale confiesa por fin qué ha sido una contaminación y una mentira, dando a entender al lector que él es el hombre con quien pecó Hester Prynne.
Se encamina a media noche a la misma plataforma en la que años atrás juzgarón los pecados de Hester; los vecinos salen a la calle, alarmado por los gritos que profiera el reverendo, solo parece calmarse cuando Hester y su pequeña Pear se unen a él delante de todos.


Otra visión de Hester/ Hester y el Médico.
Hester tiene dudas sobre si no sería mejor enviar a su hija y a ella misma al cielo donde se decidiría la justicia eterna. La promesa que su marido le hizo le ha puesto en el mismo nivel que ella, ya que ahora este quiere buscar venganza.


Un Paseo Por El Bosque/ El Pastor y Su Feligrés.
Hester encuentra al reverendo Dimmesdale paseando por el bosque de los alrededores y está totalmente decidida contarle la verdad sobre quién es el verdadero señor que vive con él y porque planea una venganza.
Arthur Dimmesdale hace las paces con Hester y accede a conocer por fin a Pearl .


Conclusión.
El Reverendo confiesa todo el pastel al pueblo de Boston, en el día de la procesión, y muere meses después por el pésimo estado de su salud. El día en el que habló delante de todos enseña por fin su pecho donde no se acaba de especificar lo que vieron los testigos, el autor nos da tres opciones a escoger. Hester y su hija desaparecen durante un tiempo aún sabiendo que el reverendo les ha dejado en su testamento todas sus propiedades y una grand fortuna. Cuando la gente se ha olvidado de ellas, la portadora de la letra escarlata vuelve a su pequeña cabaña en las montañas sin su hija, que ha encontrado el amor y está casada, para terminar su penitencia.
Después de mucho tiempo, Hester muere, es enterrada en una tumba de la Capilla del Rey, y en una simple losa de pizarra se graban unas palabras qué puede servir como una breve descripción de la novela ahora concluida.
<<La letra A, en rojo, en un fondo negro>>

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